comunidad, consciencia y medio ambiente.

Hoy nos enfrentamos a grandes problemas individuales, sociales y ambientales (comentar) que nos invitan a pensar juntos el mundo que estamos construyendo. Queremos invitarlos a pensar cómo nos relacionamos con estos problemas, qué tan separados nos sentimos de ellos y qué tan conscientes somos de cómo nos afectan. Sentimos responsabilidad individual o colectiva respecto a ellos? Porqué nuestra voluntad es ajena al deber de construir humanidad, dignidad?. 

Tenemos de contrapunto a la naturaleza, ella nos muestra cómo, en el caso de los animales existe una consciencia colectiva que rige sus movimientos y migraciones. Imaginemos una bandada de patos volando y oscilando en grupos inmensos en una danza colectiva guiados por una sabiduría que no podemos ver ni asir pero que todos pecibimos. También podemos ver en el caso de las plantas, por ejemplo a las llamadas parásito, ellas “utilizan” al árbol para vivir y cubren parte de sus ramas y hojas, el clásico Quitral sobre el álamo con sus flores rojas nos muestra que si bien lo parasita no intercede en su crecimiento, no lo ahoga, sino que convive en una relación muy estrecha con este, el Quitral sabe que depende del álamo para subsistir por ende sería un suicidio liquidarlo, lo coloniza hasta el punto exacto de la superviviencia sin tomar ni más ni menos de lo realmente es necesario. Los grandes problemas de la humanidad no existirían si nosotros también estuviésemos en esa concordancia con los ritmos naturales, ahí todo es perfecto, armonizando sin dejar rastro ni residuo, en constante abundancia y evolución. Si vemos un lago lleno de aves silvestres y otros animales, todos conviviendo pacíficamente y de pronto se acerca a beber agua un caballo, veremos que los demás animales a penas se inmutan y cada uno respeta el espacio que le corresponde. Ahora tú decides entrar a beber agua en el lago, qué pasa? Todos escapan y rompemos el equilibrio, quedamos solos, bebiendo agua… 

Por qué no somos parte de la naturaleza? La historia de Adán y Eva y muchas otras nos cuentan metafóricamente que en algún momento perdimos esa posibilidad, quedamos fuera del equilibrio del planeta teniendo que conquistar por fuerza propia esa capacidad intrínseca de sentirse parte de este mundo, que básicamente igual que a todos los otros seres que lo habitan, nos parió y es nuestro hogar para siempre. 

Para analizar nuestra convivencia conviene mirar como en la antiguedad existían comunidades capaces de vivir así, en común unidad, donde el colectivo forma un todo cubierto por un ánimo ármonico, conscientes de la co dependencia, en que cada célula independiente completa un cuerpo perfectamente diseñado. El cáncer, enfermedad tan recurrente en estos tiempos es una metáfora que nos enseña y nos grita desde dentro, cuidado con el exceso! Una célula, por razones aún desconocidas commienza a proliferar a una velocidad mucho mayor que las demás, comienza a ganar terreno acumulando un espacio que no le corresponde hasta que lo colapsa, rompe el equilibrio del sistema antes perfecto lo que en muchos casos, sobre todo si no se detecta a tiempo, puede terminar en la muerte de este todo, sabiduría contraria al Quitral. Es difícil determinar cuando comienza esto y también si existe o no este fenómeno en el cuerpo, es silencioso y arrollador. Actúa de manera tan incosciente que sólo lo percibimos cuando el dolor nos avisa. Pues bien, la humanidad ya lleva demasiado tiempo gritando estos dolores, por qué estamos sordos a este llamado? 

En la maternidad o paternidad también es bien clara esta sordera, muchas veces los hijos nos muestran de maneras desesperadas pero misteriosas que requieren de algún cuidado especial, como padres generalmente hacemos oídos sordos hasta que eso que se venía mostrando sutilmente desgarra la realidad y entonces los llevamos a terapia. Pensemos, cuánta voluntad tenemos que poner de nuestra parte cada día de nuestra existencia para poder hacernos conscientes de todos los llamados que a penas oímos, cuánto silencio y reflexión requiere poder escucharlos? Cómo permite la sociedad ese sociego cuando tenemos en las ciudades problemas enormes por los altos desiveles que superan toda norma? Los invitamos a pensar en todo esto. 

El mayor desafío de los tiempos es volver a poner consciencia en todo aquello que nos atañe, dejar de pasar por alto la vida misma y volver a pensar en el significado de la común unidad. Somos seres sociales y sólo nos completamos realmente cuando encontramos en el otro ese pedacito que nos falta. Podemos ser buenos vendedores pero a fin de año necesitaremos la ayuda de un contador para ordenar nuestras  finanzas, nos puede consumir la rabia pero gracias al abrazo cálido y comprensivo de alguien más volvemos a encontrar la quietud en nuestros corazones, a veces pasamos por momentos en la vida de mucha dificultad, cómo reconforta cuando una mano amiga se extiende y nos salva. 

Nos hemos de replantear la importancia de ser diversos en esas comunidades, ya que si yo me completo en el otro es porque el otro tiene algo que yo no, también yo puedo ser de gran ayuda para los demás en cuanto ponga una cuota de algo que antes de mí no estaba y entonces los demás me reconocen. La naturaleza bien sabe de todo esto. Los bosques y océanos funcionan perfectamente gracias a que cada miembro de su sistema tiene una cualidad diferente. El roble alimenta al líquen….(hacer una cadena). La ballena se alimenta de plancton…..(cadena). Cuando uno de los integrantes de una comunidad desaparece todo el equilibrio que sostiene esa cadena de beneficios se ve afectada. Cuando un animal salvaje se extingue, por ejemplo el lobo en Alaska y Canadá que está despareciendo, cualquiera podría pensar que no tiene mayor relevancia, bueno su baja ha provocado que los antílopes aumenten su población considerablemente ya que no tienen la regulación que el lobo suponía para su densidad poblacional, qué pasa? El antílope está arrasando con las praderas, antes éstas tenían el tiempo perfecto para poder volver a crecer antes de ser comidas nuevamente, ahora, el antílope no le da tiempo al ciclo anual para recuperarse, se degradan los suelos, se pierden los hongos y toda la red sintrópica comienza a colapsar. Así podríamos pasar el día poniendo ejemplos del equilibrio ecosistémico del que somos parte. 

Escuchamos una charla y a lo mejor todo esto nos conmueve profundamente, luego nos vamos a nuestras casas y al poco tiempo eso que tocó mi consciencia vuelve a dormirse como cuando olvidamos los sueños durante la mañana. La libertad, la verdadera libertad radica en la posibilidad de hacer lo imposible, tenemos que poder ser capaces de pensar en estas cosas, de pensarlas en silencio y en conjunto, cuánto lo hacemos en realidad? En el mejor de los casos esos pensamientos nos llevan a acciones concretas, qué hace cada uno de nosotros? Nos sentimos apoyados en ese quehacer? En quiénes nos apoyamos? A qué contribuimos? Alguien aquí se siente parte de una comunidad? Cómo es y que la hace estar en comunión? 

Ahora que ya tenemos ciertos conceptos de comunidad es momento de pensar cómo esa comunidad se relaciona con el entorno, con el medio ambiente, con otras comunidades, cómo generamos vínculos que expanden las redes de apoyo. La familia de origen es una comunidad dada, luego armamos una propia, nos enamoramos, formamos nuestra propia comunidad elegida y gestada en el calor de nuestros hogares, sin embargo ese núcleo es retroalimentado por una segunda esfera de comunidades como la laboral o escolar, los amigos y la familia de origen, todas ellas crean nuestra red de apoyo, en general son redes circunstanciales, que pasado el tiempo de permanencia se disuelven porque no se ha generado un sentimiento que las haga perdurar en el tiempo, ese sentimiento que hace que lo lazos vayan más allá de las circunstancias es un sentimiento por algo o alguien que tenemos en común y que puede ser tan poderoso como perpetuo. 

Cuando nos hacemos conscientes de las necesidades de las sociedades a nivel global podemos abrumarnos y sentir que es tan grande el problema que por sí solos no podemos hacerle frente, pero sí sabemos que las hormigas, entre todas pueden vencer a la avíspa, entonces la invitación de la época actual es mirar esta gran avíspa que nosotros mismos atrajimos al hormiguero de manera inconsciente, dejar que entre la luz y atravernos a mirar lo que nosotros mismos hemos provocado y en conjunto, por que no puede ser de otra manera, organizarnos para que al final de día o de la vida nos entreguemos con satisfacción altruísta a la noche cósmica. Salir del metro cuadrado para observar los vastos paisajes requiere una voluntad fuerte que deje al egoísmo de lado y ponga al ego a trabajar para el bien común, el gozo que sentimos cuando hemos hecho algo bueno para los demás es tan evidente como escurridizo, pero como todo hábito, si lo incorporamos como parte central de nuestras vidas entonces se transforma, ya no en algo que va y viene sino en un sentimiento imperecedero que nutre al alma y al espíritu y lo llena de facultades positivas que repercuten en todo lo que nos rodea. 

Vivimos tiempos muy solitarios, donde sentimos que ya nada más grande que nosotros logra cobijarnos, las instituciones en general están perdiendo adeptos de confianza. Pero retomando el tema de qué nos hace libres, qué mejor escenario para decidir de manera consciente hacer el camino de vuelta para re conectar con todo aquello que se nos muestra y que sólo depende de nosotros poder recuperar ese equilibrio desde un lugar libre y propio.

A quién no le ha pasado que llega a un lugar a ofrecerse para colaborar y el otro te recibe como: Ya, y tú que me vas a dar!? Tenemos tan arraigado el asistencialismo que dejamos de comprender que las comunidades funcionan por el esfuerzo conjunto de sus partes, que la fraternidad, palabra casi desconocida en Chile, es la clave para una renovación social, para generar personas capaces de usar su tiempo sin pedir nada a cambio porque saben que alguien más va a entregar un pedazo de su tiempo también para ellas. Existe una desconfianza en el uso del tiempo, nadie quiere “perder” tiempo, y qué es el tiempo en realidad, nos hemos detenido a pensar en eso? La naturaleza nos vuelve a mostrar en su sabiduría cómo funcionan realmente las cosas, en ella no existe la muerte, ni el tiempo, todo está en constante evolución, donde cayó un árbol se genera un hogar para miles de microorganismos que serán el alimento de otros animales o plantas y así la rueda del tiempo es un espiral hacia dentro y hacia afuera, nunca se pierde, todo sigue vivo siempre pero transformado. Porque creemos que esa ley que opera en el mundo natural no opera en nosotros? pq nos sentimos aparte, no logramos esperar para ver, pero sabemos que existe! Sabemos que no lo vemos! Hay que ir corriendo esos velos para poder ver con la mirada interior, esa que ve más allá de lo inmediato, la que comprende el fenómeno del niño que vive en el anciano aunque no pueda verlo. Creer en esa intuición nos regala momentos fugaces pero tan increiblemente significativos que toda mirada reduccionista del mundo comienza a ceder para dar paso a la real realidad de las leyes que trabajan en la creación.

En nuestra experiencia la creación o apertura de un espacio en común unión se da de forma misteriosa, une y reúne a las personas en sincronía y las pone a trabajar como empujadas por algo que está más alla de las personas y que es la idea que las une. Nosotros partimos por una peuqeña comunidad que se formó a raíz de la invitación a trabajar la tierra, trabajar en equipo y proteger y dar larga vida a las semillas libres. Muchos motivados por acercar a sus hijos a esta instancia terapéutica se fueron dando cuenta que había mucho más que esto y comenzó a movilizarse algo interiormente, en cada uno, pero que al mismo tiempo era de todos, una fuerza catalizada por la semilla pero que sin duda abarcaría mcho más que al pequeño grupo gestante de la idea. Partimos haciendo una huerta comunitaria donde construimos y cultivamos, tratamos siempre de vincularnos con nuevas personas que puedan ser un aporte para nosotros y viceversa, abrimos constantemente espacios de reflexión, de silencio y de estudio, fortalecemos lo que ya tenemos con cada actividad que realizamos juntos y abrimos nuestra comunidad a la sociedad para amplificar lo que nosotros junto a la semilla catalizamos.

Es importante mirar hacia atrás por que la historia es un “manual de instrucciones” para entender como llegamos a armar todo esto. Cuando vemos a un adulto en la calle teniendo una reacción agresiva o botando basura nos quedamos en la crítica hacia esa persona, pero detrás de cada adulto hay un niño que fue educado ( o no) para vivir en sociedad, el mundo de hoy es el resultado de la educación de ayer. Tenemos un inmenso desafío, pero nada es grande en comparación con los miles de millones que somos para hacer frente a cualquier causa. A una sociedad corto plazista le es difícil mirar hacia el futuro, la semilla nos regala esa vivencia, paciencia, espera, ritmo, tiempo…y aparece e milagro del fruto cultivado.

En los años 70 se realizó una investigación que se dio de manera casi accidental pero no por eso llena de causalidad. Un hombre que trabajaba en el fbi con el detector de metiras, en algo que pareció un juego le colocó el m? A una planta que había en la oficina. Para su sorpresa lo que ahí pudo constatar es que la planta al igual que el ser humano reflejaba por medio de vibraciónes el entorno en el que vivía, no sólo el entorno! El ánimo, los pensamientos de las personas que entraban y salían e incluso la intención premeditada de alguien de ejercer una acción sobre la planta misma. Después de muchos experimentos en diversos laboratorios que intentaban demostrar al mundo científico la veracidad de los hechos se llega a la conclusión de que las plantas sienten, predicen y se comunican. Además que la relación del dueño de un predio con sus plantas es tan potente que éstas pueden percinbir a su dueño a kms de distancia, es tan estrecha la relación que incluso la planta puede dañarse físicamente, quemándose una de sus hojas tan sólo por percibir los pensamientos de quien está cerca, hacerse las muertas o avisar a otras cuando viene un peligro, esta interacción se da también con los animales y con todo elemento vivo que las rodee. Si somos capaces de cambiar las células de una planta, cómo será con las propias!? La incidencia de lo que no se ve pero se siente es tan fuerte que permea lo físico

6 comentarios en “comunidad, consciencia y medio ambiente.”

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